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¿Qué es la validación de resultados?

Validar un resultado es mucho más que repetirlo, es aplicar nuestros conocimientos y conocer las limitaciones del sistema analítico

Muchas veces al realizar un análisis de una muestra del paciente, su resultado es alterado.

Nos percatamos cuando:

  • Se encuentra fuera del intervalo de referencia biológico,
  • No guarda relación con otros análisis que evalúan al mismo sistema biológico, o
  • Se encuentra señalado con una alarma por parte del instrumento empleado.

La gran pregunta que nos surge es:

¿El paciente presenta una alteración o nuestro sistema analítico esta errado?

Para resolver esta interrogante y entregar entonces un resultado confiable hay que validar el resultado.

Realmente para validar, lo primero es verificar que el sistema analítico se encuentre debidamente calibrado y controlado, con ello tenemos la certeza que el resultado alterado es atribuible al paciente.

Usualmente tendemos a repetir el análisis, pero si nuestro sistema analítico se encuentra debidamente calibrado y controlado, el resultado será similar. Por lo que repetir deja de ser un procedimiento de validación ideal.

Repetir nos puede ayudar en ciertas situaciones, como el confundir las muestras, razón por la que puede ser útil cuando sospechamos de ello.

Por ejemplo, revisas un frotis con morfología y diferencial normal y el resultado del hemograma es totalmente alterado. Aquí, lo más adecuado sería repetir todos los frotis, de la tanda de muestras.

Usualmente el resultado alterado se asocia con otros análisis que valoran al mismo sistema biológico o guardan una relación.

En la química sanguínea y hormonas, estas relaciones, en conjunto con otros datos del paciente (edad, sexo, impresión diagnóstica, servicio médico), permiten lograr una validación.

Por ejemplo una hipoglicemia severa es posible de un paciente del servicio de terapia intensiva, pero improbable de un paciente que viene a control anual, a menos que sea diabético y descompensado.

En algunas ocasiones el problema es atribuible al método de medición, ya sea por que es incapaz de medir de manera confiable la muestra o existan interferencias. En estos casos lo adecuado es analizar la muestra por un método de principio de medición distinto, libre de este inconveniente.

Un recuento elevado de leucocitos señalados por una alarma de eritroblastos, es un excelente ejemplo. En este caso hay que validar realizando un recuento de eritroblastos (que son contados como linfocitos), y luego una corrección del recuento, para entregar un resultado confiable.

Si quieres perfeccionar tus habilidades en la validación del hemograma, ven que vamos a revisar por qué y cómo debemos realizar este proceso, aplicando el método GRAVA para identificar el mejor proceder.

La validación de resultados es hasta ahora una labor exclusiva del profesional del laboratorio clínico, que requiere una constante actualización, conocimientos, técnicas, pero sobre todo criterios.

Alfredo Gallardo Acevedo
26 de mayo de 2021

¿Quieres refrescar tus conocimientos en la validación del hemograma?

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