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Editorial

Laboratorios salvajes

Las normas del buen hablante y del buen oyente nos ayudan a poder expresarnos de una manera adecuada, ya que establecen pautas que deben respetar las partes involucradas a fin de lograr una comunicación efectiva. Estas normas de carácter voluntario, nos las han inculcado desde el momento en el que empezamos a comunicarnos de manera verbal. Si en esta etapa de nuestras vidas no las acatáramos, nos veríamos como irrespetuosos y hasta salvajes. Lo mismo ocurre cuando no acatamos otras series de normas, algunas de las cuales se han hecho leyes (de cumplimiento obligatorio), tales como las leyes de tránsito, que permiten una circulación vehicular y peatonal segura.

Las instituciones también deben acatar normas y leyes, para no lucir salvajes. Muchas de ellas son para el beneficio del propio personal que labora y no son un simple capricho de las autoridades locales, tales como los requisitos arquitectónicos que deben cumplir los laboratorios clínicos. Otras en cambio son en beneficio del paciente y establecen los requisitos mínimos de calidad de los insumos empleados y las especificaciones analíticas que se deben cumplir. Éstas últimas son inexistentes en Venezuela y crean diversos problemas para el clínico, el paciente y el laboratorio. Quizás el más evidente es la falta de confianza en los análisis realizados.

Acatemos las regulaciones vigentes y creemos las normas faltantes a fin de civilizar a nuestros laboratorios.

Alfredo Gallardo Acevedo
Febrero de 2008


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