Hace unos 25 años, prácticamente la única referencia que teníamos de una célula, era las foto de un libro de hematología o atlas de células. Poco a poco fueron apareciendo sitios web en los que se compartían fotos digitales.
Hoy las redes sociales toman el protagonismo, encontrando excelentes publicaciones de morfología sanguínea, tanto fotografías, como dibujos muy ilustrativos y algunos de tipo artístico. Como bien se dice se han democratizado las publicaciones. Cualquiera puede publicar.
Lograr una «fotografía de libro», o mejor dicho un «frotis de libro» es nuestra meta, y es algo relativamente sencillo de lograr. Eso sí, requiere de nuestra atención y voluntad.
Pero así como vemos excelentes frotis de libro en las redes sociales, también abundan las fotos feas, donde es extremadamente difícil de observar las características que definen una célula, excepto para el que la publico, y en ocasiones se generan acaloradas discusiones en los comentarios. Pero la solución es relativamente sencilla y aquí de doy unas claves.
Obtener un frotis bello cuesta casi lo mismo que uno feo.
Un frotis de libro
Una de las fallas más comunes es emplear láminas portaobjetos de mala calidad, que sorprendentemente cuestan prácticamente lo mismo que las buenas.
Un buena suele venir sellada al vacío, al abrirla las láminas se pueden sacar fácilmente y lucen translúcidas.
Con esto se obtiene un buen frotis, pero si quieres uno de libro, lo que te recomiendo es limpiarlas con una gasa o trapo de algodón humedecido con alcohol de 70°. La idea es hacer un movimiento de forma lateral y continuo.
Luego la lámina se pule con una gasa o trapo de algodón seco, con un movimiento de forma lateral, continuo y hasta sentir un leve calor. Ahora las láminas se guardan en una caja aparte y se rotulan como láminas pulidas.
Con esto la gota se sangre deslizará suavemente, se asegura una excelente distribución y carencia de restos de grasa que se ven como manchas o puntos sin sangre en frotis.
Cuando emplees láminas pulidas notarás la diferencia en la facilidad para hacer el frotis y la buena calidad del frotis. De ahora en adelante siempre querrás tus láminas pulidas.
El uso de un frotador, una lámina portaobjeto de menor ancho, asegura un frotis contenido en la lámina portaobjeto y una buena distribución celular. Esta es una de las fallas más comunes que se aprecian en las redes sociales, el uso de frotadores más anchos en los que se deborda la sangre y produce una distribución irregular y pérdida de las células.
Algunas cajas de láminas portaobjeto incluyen unos pocos frotadores. Otras cajas son todas con las esquinas biceladas (frotadores).
Unas láminas pulidas y un buen frotador son los materiales que aseguran un buen frotis. La técnica se aprende o mejora con la práctica.
Colores de libro
Las dos principales coloraciones de Romanowsky son el Wrigth y el May Grünwald, con las que se obtiene una gama cromática que facilita la identificación de las características de la morfología sanguínea.
Estas son las coloraciones que se emplean en los libros y atlas, ya que son las verdaderas coloraciones de Romanowsky. Muchas veces potenciadas al mezclarla con Giemsa, en especial el May Grünwald-Giemsa.
En nuestros entornos con más restricciones, son muy populares coloraciones más «económicas», pero muy limitadas en cuanto a la calidad de la coloración.
En el caribe se emplea mucho la coloración de Giemsa, diseñada para la coloración de parásitos hemáticos. Excelente para llegar a especie en malaria, pero se queda corta para la identificación de elementos anormales.
Muchos trabajan y trabajaran con Giemsa, lograrán identificar las principales morfologías, pero con una coloración de Wrigth se obtendría una identificación más certera y rápida.
Si puebas el Wrigth, te quedarás con él.
La excelencia viene con los dos
Un frotis de libro de obtiene con buenos materiales:
- láminas portaobjetos pulidas
- frotador
- coloración de Wrigth o May Grünwald
Y por supuesto, una buena técnica de elaboración de frotis y coloración.
Las que se logran simplemente practicando.
Una buena coloración también requiere de la estandarización de los tiempos de coloración.
Si quieres una guía más detallada, te invito a este micro video curso elaboración y coloración de frotis sanguíneos. Sin costo para ti.
Una buena foto
Los libros y atlas emplean fotos tomadas con un aditamento especial al que se adapta una cámara. Es un accesorio que puede ser costoso y esta disponible para algunos modelos de microscopios.
De más reciente data se encuentran una especie de ocular con cámara. Basta quitar el ocular y colocalo para tomara fotografías. Quiźas no sean de la más alta resolución, pero es una alternativa más accesible.
Pero, con las actuales cámaras de celular se pueden obtener fotos comparables, al tomarlas directamente desde el ocular. Aquí hace falta un poco de pulso y paciencia.
También se venden adaptadores universales, que funcionan prácticamente en cualquier ocular de microscopio. Suelen ser relativamente económicos.
La colega Elizabeth del canal de YouTube citología ciencia y arte tiene un excelente video donde explica con detalles la toma de fotos a mano o con un adaptador universal.
Las imágenes siempre serán de ayuda para formar el ojo, así que si te animas a publicarlas me etiquetas en Instagram @bioaldia
Un frotis de libro debe ser nuestra meta, para facilitarnos la identificación morfológica, sobre todo de los elementos anormales. Si gustas, también las pueden compartir en redes sociales y enriquecer la morfología digital.
Saludos
Alfredo Gallardo Acevedo
02 de abril de 2026
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